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La cara oculta de la ley 

Por Clemente Terrero

Las leyes son reglas creadas por los que gobiernan, con el propósito de someter a los gobernados. Tienen un fin político de dominación y de control del funcionamiento de los estamentos del sistema social.

Para controlar la voluntad de la población los sectores dominantes se valen de los medios de comunicación y de educación de masas, que trabajan permanentemente en el pensamiento de las personas, inculcándole la idea del respeto incondicional a la ley, sin discusión y sin cuestionamiento.

En todas las sociedades, desde que se nace se inicia un proceso de adoctrinamiento y lavado de cerebro de cada persona, para que cuando adquieran la capacidad de decisión tengan una valoración positiva de las leyes, considerándolas como necesarias e imprescindibles.

De esa manera se va moldeando poco a poco la conciencia de la gente, convirtiéndolas en robots, monigotes del sistema, incapaz de reflexionar críticamente, aceptando como buenas y válidas las reglas establecidas, sean justas o no, sean legitimas o no, sin ninguna discusión.

En el proceso de socialización se enseña a cada individuo a obedecer las leyes, sin ningún cuestionamiento, aunque vaya en contra del interés colectivo y del suyo propio.

La cara oculta de la ley es la que crea la elite para controlar las instituciones y proteger a su gente. Con esa cara dominan a la población. Pareciera como si por naturaleza los seres humanos estuvieran hechos para imponerse sin tener en cuenta el derecho de los demás.

No se discute, que las leyes son normas, hechas para regir el funcionamiento de las instituciones en la sociedad, pero cuando son aprobadas por una minoría, pueden ser legales, pero no legitimas, por no haber surgido de la voluntad de la mayoría.

Es importante hacer conciencia de que las leyes no son sagradas, por lo que no hay que venerarlas. Las leyes son reglas creadas por el hombre, muchas veces con malas intenciones, cargadas de prejuicios e imperfecciones, por eso, no deben ser aceptadas ciegamente, todo lo contrario, deben ser sometidas a un juicio crítico de valoración de su poder de justicia y protección del conglomerado.

¿Por qué hay que adorar una ley?, como si se tratara de algo santo o divino, si no fue aprobada por la mayoría, si puede ser imperfecta, además cargada de prejuicios y malas intenciones. Cuando una ley surge por voluntad de una minoría puede ser autoritaria y contra eso habrá que revelarse.

Cuando las leyes no cuentan con el apoyo y el consenso de la mayoría son ilegitimas en cualquier institución o sistema social.

Hay que luchar por la legitimidad de la ley, más que por su legalidad. Tratemos de desvelar siempre la cara oculta de la ley.

 

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