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La dictadura de la ley

Por Clemente Terrero

Una ley es una norma establecida por una autoridad o un poder para regular los procesos al interior de las instituciones y en la sociedad.

En la génesis de la organización humana, todo era simple y elemental, no había conflictos de intereses sociales, porque la propiedad era común. Sociedad comunitaria primitiva.

Mas adelante, con la aparición de la propiedad privada, surgieron los conflictos de intereses y se formaron las clases sociales. En las sociedades modernas el papel de las leyes es regular los conflictos de intereses sociales.

Ante esa nueva realidad, las clases dominantes crearon las leyes para proteger sus intereses, disfrutar de privilegios, usurpar los bienes materiales de la sociedad y excluir a los sectores que no pertenecen a su clan.

Las leyes no surgen al azar ni de forma espontánea ni casual ni por bondad o buena fe de nadie, las leyes son creadas con una intensión, que es, someter a la obediencia a la población, sobre todo a los que se puedan levantar en contra del status quo imperante.

Las leyes se hicieron para gobernar, esa es la verdad. El poder amparado en ellas somete a los gobernados a acatar lo que se ha establecido como legal, lo que está permitido y lo que no, con un régimen de sanciones para los que las violen. Con sus leyes los grupos dominantes se imponen por encima de la voluntad y los derechos de la mayoría.

En esencia, una ley es una dictadura, cuando se crea para responder a los intereses de la élite gobernante, a los grupos minoritarios y cuando excluye y limita el derecho de participación de las personas.

Las estructuras de poder de las instituciones en la República Dominicana han establecido como cultura, permitir solo lo que le conviene y dejar fuera lo que no le conviene, eso en el mejor sentido de la palabra es una dictadura de ley.

En el país existen instituciones con leyes que en sus reglamentos electorales y de concursos, de manera intencional piden requisitos para impedir la participación de los candidatos que no les conviene. Con esas trabas solo pasan las personas a los que la élite les han preparado el camino. Aunque inteligentemente esas limitaciones que piden para participar no la exigen para votar, porque lo que importa es mantener el poder.

Si una ley establece que alguien tiene derecho a elegir, pero no el derecho a ser elegido, entonces esa ley, es una dictadura. Para que la ley sea auténticamente democrática tiene que respetar todos los derechos. Las leyes no deben ser ambiguas ni antidemocráticas, ni hechas con malas intenciones, si así ocurriere debemos hacer todo lo posible por cambiarlas. Los derechos no pueden ser parciales, deben ser universales, totales y completos.

Se hace necesario que tomemos conciencia de esa realidad, debemos unirnos por los derechos democráticos de la gente y luchar para cambiar esas leyes. Trabajemos porque haya leyes ampliamente democráticas y participativas, leyes incluyentes, donde se respeten los derechos fundamentales de las personas.

Nuestra lucha debe ser siempre para defender los derechos inalienables de las personas. Por la igualdad de derechos, sin discriminación ni exclusión.

*El autor es médico pediatra

 

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