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Irán reacciona con miedo pero sin pánico a las sanciones de EEUU

Teherán.- Mehran M. espera con inquietud el cambio de curso del dólar respecto al rial. Es el primer día en que vuelven a estar en vigor las sanciones que Estados Unidos ha empezado a recuperar contra Teherán, a consecuencia del abandono unilateral por parte de Washington del acuerdo nuclear con el país persa.
“Si hoy baja, sería bueno para el clima en el bazar”, cuenta el comerciante de productos deportivos en el mercado de Tayrish en Teherán. Tanto para él como para el resto de comerciantes del bazar lo único que cuentan son las cifras, destaca DPA.
“No mienten, al contrario que nuestros políticos”, dice Mehran.
Por hoy, los comerciantes pueden respirar. El precio del dólar ha bajado ligeramente y el rial ha subido. Y ese temido pánico en el primer día de sanciones no ha explotado por el momento.
La caída del dólar es el resultado de una nueva política monetaria del banco central iraní, implementada el primer día de vigencia de las sanciones.
Pero su efecto positivo no puede ocultar la dramática situación que vive el país. “Es una calma artificial, a la que podría seguir la verdadera tormenta”, señala un banquero en Teherán.
Han pasado 90 días desde que Washington abandonara de forma unilateral el acuerdo nuclear firmado con Irán y otros cinco países en julio de 2015, que levantó las sanciones internacionales contra Teherán.
El paso del presidente estadounidense Donald Trump suponía que su país recuperaría las sanciones que ya estuvieron vigentes en el pasado, y empezó a hacerlo hoy.
En esta primera fase ya en marcha, Washington quiere impedir que Irán pueda comprar dólares y negociar con oro y otros metales preciosos. Además quiere prohibirle comerciar con determinados metales, materias primas y software industrial, con medidas que también afectarían al sector automotor, alimenticio y a la venta de alfombras. También quiere impedir el suministro de aviones de pasajeros y componentes de aviones al país persa.
Pero pese a lo grave que pueda parecer, las sanciones más dolorosas se postergarán hasta noviembre: entonces Washington quiere recuperar las sanciones contra el petróleo iraní y hacer que otros países reduzcan sus importaciones a cero.
También quiere paralizar el servicio internacional de pagos con Irán. Ello haría muy difícil, por ejemplo, que empresas internacionales pudieran hacer negocios con el país persa.
Ya semanas antes de las previstas sanciones estadounidenses, Irán sufría una de las peores crisis económicas de su historia.
El rial iraní sólo vale la mitad que en mayo, lo que ha desatado el temor en el país. La gente teme por su sustento. Todos se preguntan qué ocurriría si tras las sanciones el rial sigue perdiendo valor.

Por el momento no cunde el pánico, pero según cree una profesora universitaria de Teherán, aún puede llegar ese “tsunami económico” temido por muchos.
“Podría ocurrir que si se deja una maleta llena de riales, el ladrón sólo robe la maleta”, dice la profesora en referencia al escaso valor de la moneda iraní.
“Con tranquilidad, solidaridad y unidad dentro de la cúpula política y en el pueblo podremos superar también esta guerra psicológica de Estados Unidos”, apeló el presidente Hassan Rohani el lunes en su discurso horas antes de la entrada en vigor de las sanciones.
Pero con mucha solidaridad no puede contar: ni de la cúpula ni del pueblo. La cúpula política en el país está muy dividida.
Los radicales han convocado a Rohani en el Parlamento y exigen su dimisión. También sus seguidores en el campo reformista están decepcionados.
Y aún menos solidaridad puede esperar del pueblo.
En los últimos días volvieron a desatarse disturbios en algunas ciudades, por tercera vez desde comienzos de año.
Las protestas no se dirigen solamente contra la política económica iraní. El eslogan “La república islamista no fue mi decisión” es un claro mensaje político a Rohani y al clero.
“Ese sencillo mensaje de la generación de los menores de 40 años, que aún no habían nacido durante la revolución (islámica de 1979), lo dice prácticamente todo”, dice el estudiante Nader.
El eslogan se canta continuamente en las protestas y ha sido miles de veces colgado en las redes sociales.
Sin embargo, Rohani rechaza las críticas y asegura que la crisis no es culpa suya, sino el resultado de la política de Trump y su abandono ilegal del acuerdo nuclear.
El país no debe permitir que Trump consiga con su política abrir disputas en el seno del país, advierte. “Pero entones Rohani debería hablar con él y resolver el problema… pura matemática”, expresa Biyan, dueño de una cafetería, reflejando el pensamiento de muchos iraníes.
Precisamente Rohani no ha rechazado hablar con Trump. Una ocasión podría ser el próximo mes con motivo de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Nueva York.
“El cumplimiento de los acuerdos internacionales no es el punto fuerte de Trump”, señala Rohani.
Por eso, para sentarse a hablar le pone como condición que regrese al acuerdo nuclear y levante las sanciones que acaban de entrar en vigor.

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