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Los prejuicios sociales

Por Clemente Terrero

Los prejuicios son valoraciones negativas sobre un hecho, alguna persona o fenómeno social. Son ideas preconcebidas fuera del contexto de la realidad concreta.

El prejuicio, en verdad, es una percepción distorsionada de los hechos. Es juzgar de antemano, sin conocimiento de causa, asumiéndose como cierta una idea, sin que la misma, haya sido demostrada en la vida real.

Son posiciones asumidas sin haber sido comprobadas, sin haberse verificado su veracidad, creándose así una antipatía hacia personas específicas, o hacia un hecho, sin mediar entre la objetividad o subjetividad de la misma.

Estas valoraciones o supuestos están basados en mitos, creencias, costumbres, que se van formando durante el desarrollo de la identidad de los individuos y de los pueblos, en el proceso histórico de las sociedades.

Por esa razón, los prejuicios son una cadena mental que atan y detienen a los individuos, que no permite que éstos, actúen libremente, porque son dominados por la influencia negativa de ideas que han sido forjadas sobre esos hechos o cosas.

Estas valoraciones equivocadas impactan negativamente las relaciones armoniosas entre las personas, creando un estado de desconfianza que trastornan la convivencia social.

Los prejuicios, de por sí, producen mucho daño a los proyectos de cambios sociales y pueden desarticular y destruir las organizaciones que luchan por esa causa, porque provocan contradicciones insalvables que pueden generar su desaparición.

Muchas veces los prejuicios pueden ser creados intencionalmente por sectores, especialistas en manipular a la gente. Algunos conglomerados sociales pueden ser confundidos con falsas ideas por los medios de comunicación con el fin de mantener su objetivo final, que es dominar a la población.

En otras palabras, los prejuicios pueden ser un arma importante para el manejo y control de la gente. El poder promueve ideas falsas en la población sobre hechos específicos o en contra de personas que luchan contra sus planes de dominación, creando una imagen negativa con la intensión de abortar los proyectos de liberación.

Así que, los prejuicios, son un obstáculo para el desarrollo del pensamiento crítico y el avance de los pueblos. La creencia ciega impide que las ideas se puedan contractar, confirmar o suplantar por la verdad científica, por el contrario, consideran absurdo el juicio científico, lo niegan y lo rechazan.

En fin, los prejuicios son una gran retranca para que las personas y los pueblos puedan liberarse de las ataduras y desarrollarse con independencia. Trabajemos por cambiar esta realidad.

 

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