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La insoportable levedad del quehacer político dominicano

Por: Paulino Antonio Reynoso (Toño)

Al menos en mi país, República Dominicana, para ser un político serio, eficiente, responsable, humano y decente hay que creer en algo y en alguien que esté por encima de las trivialidades terrenales. De lo contrario, usted muere prematuramente fruto de las decepciones, frustraciones y mezquindades

La re-lectura de “El amor en los tiempos del cólera”, de Gabriel García Márquez; y de “Die ertraglich Leichtigkeit des Seins” (La insoportable levedad del ser), de Milán Kundera, me ha disparado las alarmas.

Aunque los argumentos no son estríctamente politicos, aunque también los son, estas re-lecturas de estas magníficas y laureadas obras me han puesto a pensar en las grandes reflexiones de Martin Heidegger y su Da Sein (El ser ahí, arrojado y enfrentado al mundo); en Arthur Schopenhauer, con su idealismo occidental y pesimismo profundo; en Jean Paul Sarte y su L’etre et le Néant  (el ser y la nada), con su juicio final de “la muerte de Dios”;  y, por supuesto que me ha hecho reflexionar en las turbulencias reflexiones de Friedrich Wilhelm Nietzsche. Nietzsche pone los pelos de puntas cuando habla de la inutilidad de la existencia y la necesidad del eterno retorno.

La re-lectura de estas dos magníficas obras, y digo re-lectura porque ya habia leído estas obras hace más de una década, me hizo retrotraer pensamientos y orientaciones de Platón y otros filósofos e idealistas griegos; del padre del ateísmo antropológico, Ludwig Andreas Feuerbach; de Karl Marx y su visión del hombre y la sociedad; así como de Sigmund Freud, padre indiscutible del psicoanálisis y uno de los pensadores más influyentes del siglo XX.

Las nuevas corrientes políticas surgidas en el siglo XXI, algunas de las cuales están marcadas, profundas y profusamente heridas por carteles mafiosos, demanda de una urgente re-elaboración e interpretación por parte de los que todavía pensamos que el ejercicio político, no sólo vale la pena, sino que es el agente principal para canalizar las ansias de libertad, de justicia social y de liberación plena de los más indigentes de nuestros pueblos.

Recuerdo mis sofocantes luchas con transportistas e incluso con politicos de mi propio partido para poder llevar y comenzar a pensar en serio en una Ley de Tránsito y Transporte. Todos los esfuerzos fueron fallidos a pesar de tener control total del Congreso. No había ni hay voluntad política de hacer correctamente las cosas.

Recuerdo que una propuesta mía para que se incluyera el Departamento de la Familia en los Estatutos de mi partido provocó que politicos, incluso algunos de ellos dizque católicos, rechazaran mi propuesta. Al final, se impuso y hoy contamos con ese Departamento. Problemas? Claro que si! Sólo existe en los Estatutos, pero no en la cabeza ni en el corazón de sus dirigentes.

El 23 de Diciembre de 1993, hace ya más de 25 años, le entregué personalmente un ante-proyecto de Ley de Partidos Políticos a Juan Bosch, Joaquín Balaguer, José Francisco Peña Gómez, Jacobo Majluta y al presidente de la Junta Central Electoral de entonces, Manuel Rafael García Lizardo. Ninguno de ellos puso el mínimo interés de canalizar esa propuesta en sus cúpulas partidarias y mucho menos en el Congreso. De ahí que no deben decir que son 15 años que está rodando esta Ley. Son más de 25 años.

Igual pasa con el Ministerio de la Familia. Hace varios meses hice esa propuesta y le gustó a muchos, pero nada más.

Por otro lado, los líderes de nuestros partidos nos imponen candidatos a las buenas o a las malas. No importa si son serios o no. Eso ya no importa. La lógica de una clase política es imponerse por encima de los intereses de todo el pueblo, poniendo en segundo plano la paz, el bienestar y la justicia social.

Su lógica y su leitmotiv son una provocación.

El autor es escritor y  ex-candidato presidenical dominicano.

tonreino@gmail.com

Acerca de Paulino Antonio Reynoso

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One comment

  1. Bolivar Quiñones

    Señor escritor, humildemente y con el mayor respeto que se merece, quiero observarle que no creo que para usted escribir sobre su punto de vista del tema del título que me llamó la atención de este artículo, deba irrespetar el tiempo y el nivel de cultura de los que no hemos leído ni nos interesa leer esas obras literarias que mencionas en más de la mitad del artículo, haciéndole perder tiempo al lector y enterandolo de algo que no le importa, si usted leyó o no esas obras y más aún mencionando el nombre de cada uno de sus autores con texto extranjero que hasta dificulta su lectura.

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