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La corrupción electoral es el sistema

Por: Fausto Herrera Catalino

“Convivir venciendo a los demás, nuestra sociedad, es un buen proyecto para el mal”. Víctor Manuel en canción “Soy un corazón tendido al Sol”.

Este  enfoque actualiza el gran desconcierto de la  transición democrática. Los dominicanos, en su batalla incesante por una mejor sociedad; quienes por más de medio siglo han sido, sistemáticamente, mancillados en sus derechos como ciudadanos.

En dicho interregno, solo se ha cumplido con el calendario electoral cada cuatro años.

Se han realizado comicios plagados de vicios y fraudes de toda índole, incluyendo la complicidad de la Junta Central Electoral. Con las excepciones de los procesos de 1962, 1978, 1982, 2000 y 2004.

Teóricamente, declara en el Preámbulo de la Constitución, “nuestra voluntad de promover la unidad de la nación dominicana”, por un real Estado de Derecho.

Esta Carta Magna consagra en su artículo 2 la Soberanía Popular. Ahí fundamenta las exigencias por la transparencia en la gestión pública y privada, la eliminación de las prácticas corruptas y poner término a la impunidad.

Las preguntas de muchos dominicanos:

  1. a) ¿Cómo es posible que ante el secuestro de los órganos e instituciones del Estado, con sus secuelas, como la inseguridad pública, las injusticias, las estafas, el sicariato y los narcotráficos;
  2. b) falsificaciones de medicamentos, la contaminación del Vertedero de Duquesa, la extracción de arenas de los ríos, el endeudamiento desenfrenado, delincuencia y feminicidios,
  3. c) desempleos y alto costo de la vida; la migración incontrolada, crímenes policiales, los escándalos frecuentes y la inmoralidad del sistema político, económico y social, todo siga igual?

En desacato a la Ley 311-14, un total de 3,901 funcionarios municipales y 105 diputados y ex diputados no han presentado la declaración jurada de patrimonio, según el último informe de junio 2017, del  Laboratorio Social Padre José Antonio Esquivel, del Centro Juan XXIII.

¿Por qué en las condiciones que vivimos no haya traído respuestas y cambio en una dirección opuesta a la que arruina a millones de dominicanos y empresas; destruye el medio ambiente y multiplica las amenazas sobre la gobernabilidad del país?

Anulfo Mateo Pérez, médico y siquiatra, nos ilustra: “Con su poder mediático, las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación continua de distracciones han sacado el tema Odebrecht-Punta Catalina de los medios bajo su dominio.

La estrategia inició al implicar a distintos sectores políticos y económicos en el escandaloso caso, para luego tomar medidas blandas con los apresados e ir degradándolo poco a poco hasta lograr la impunidad.

Y esa maniobra la conocían casi todos los imputados, que decidieron guardar silencio, y que antes había sido roto por Temístocles Montás y el señor Ángel Rondón cuando se le dictó privación de libertad.

Igual estratagema contenida en el manual “Armas silenciosas para guerras tranquilas”, le aplica el gobierno a la rebeldía social para debilitarla y desactivar su lucha contra la corrupción y la impunidad.”

El párroco Benito Cruz Lantigua, de la capilla San Juan Bautista, en Santiago, le pidió al presidente Danilo Medina que no se concentrara solo en obras de educación. No solo de edificaciones escolares viven las comunidades, ni son las prioridades de una educación de calidad.

Pero, es evidente que nada de eso ha sido suficiente, para frenar las políticas absolutistas que viene aplicando el Partido de la Liberación Dominicana.

En oposición, es preciso, construir una mayoría política por un Nuevo Orden Democrático que defienda los intereses de la gente que ha sufrido los peores efectos de su hegemonía partidaria.

En la República Dominicana, la política, en la época de la posverdad se caracteriza por un entramado de complicidad entre los actores de la partidocracia.

Por ejemplo, en los comicios de 2016, de 25 Partidos reconocidos en la Junta Central Electoral, 14 fueron aliados al PLD, 4 al PRM y 5 concurrieron independientes.

Entonces ¿Cómo se puede esperar que la sociedad dominicana confíe, mayoritariamente, para gobernar a una “oposición” –dispersa- que no tiene ni siquiera claro con quien va a ir de la mano y con quien no; quien es su amigo o su socio y quien su adversario?

Este cuestionamiento por sus  fracasos en cinco derrotas electorales consecutivas. De la interlocución entre las alternativas opositoras y emergentes y la gente, para lo cual hay que llevar a cabo, en primer término, un gran Proyecto de Acuerdo Politico Ciudadano, incluyente, sincero, fraterno, con gran inteligencia y, sobre todo, sin un ápice de sectarismo.

En República Dominicana, para el año 2015 se registraron 1,181 protestas, es decir, 156 acciones colectivas más que en 2014. Esto representa un aumento significativo en la cantidad de protestas diarias observadas en ambos años: para 2014 se registraron 2.80 manifestaciones, mientras que para 2015 se computaron 3.23 movilizaciones por día a nivel nacional.

Giovanni D’alessandro, activista social, escribe: “Aquellos que despertamos desde la lucha por el cumplimiento de la Ley 66-97 del 4%, los Haitises y las demás luchas ciudadanas: Funglode, Parque Independencia, Justicia Fiscal, Loma Miranda, las Cadenas Humanas OISOE; que finalmente desembocara en Enero 22, con La Marcha Por El Fin De La Impunidad que luego se llamó Marcha Verde…”

El auto convocatorio del domingo 22 de enero de 2017, luego de las informaciones que divulgo el Departamento de Justicia de Estados Unidos; de las operaciones fraudulentas de la compañía brasileña Odebrecht, que corrompió a gran parte de los gobiernos de América Latina, impulsó la oleada por la regeneración pública.

En adición, República Dominicana, tiene registros por más de 100 expedientes de corrupción, sin castigo, en diversas magnitudes. Y, no se detiene la hemorragia, a cada momento se destapa un escándalo nuevo.

Ahora, más reciente, el informe técnico de la Junta Central Electoral acerca de la estafa de 40 millones de dólares en la compra de los escáneres para el montaje del fraude electoral de 2016.

Ejemplo, la grave denuncia del agrónomo Leonardo Faña contra la mafia de importaciones de productos agrícolas ejercida desde el Ministerio Administrativo de la Presidencia.

Una cuestión esencial lo es el volumen de la economía durante los mandatos del Partido de la Liberación Dominicana.

José Rijo Presbot, experto presupuestario, nos ofrece los datos siguientes: “De 2006 hasta 2017, 11 años, el presupuesto total administrado se elevó a US$140 mil millones de dólares, a una tasa promedio de 39.7, equivalente a 5.7 billones de pesos.

Una teoría moral sugiere que la solución al problema consiste en que los votantes castiguen a los políticos venales y elijan únicamente a personas moralmente probas a los cargos públicos.  Sin embargo, que el mismo sistema político y electoral –aquel que todo congresista ha usado para hacerse elegir- está diseñado para promover el fraude.

Inclusive, se podría decir que la corrupción electoral, no es un problema dentro del sistema; sino que la corrupción es el sistema.

La Ley Electoral desfasada y la Ley de los Partidos políticos, -inexistentes y en discusión hace más de 10 años-; sirve de pretextos a las tropelías,  en el caso dominicano, que se cometen desde los órganos electorales y judiciales en contra del régimen constitucional de garantías y derechos políticos.

El politólogo Francis Fukuyama, en su  reciente libro Orden y decadencia de la política, explica:

“Los países que introdujeron la democracia electoral antes de tener –caso dominicano- un Estado eficaz, transparente y meritocrático se aseguraron de que los partidos políticos compitieran en las elecciones no solo por el control del gobierno, sino también por el control de todo el aparato burocrático estatal.”

En igual sentido, las palabras del político mexicano Porfirio Muñoz Ledo, cito: “Solo la lucha inteligente, perseverante y hasta heroica de la sociedad, permitirá desterrar las plagas que corroen a nuestro país, cancelar la injusticia, la desigualdad, la corrupción, la impunidad, el desdoblamiento decadente del Estado y la evaporación de la soberanía nacional.”

A quienes ven fantasma que conspiran contra el orden establecido, le refiero lo escrito por un ex miembro del Comité Central del PLD, Pedro P. Yermenos Forastieri, en su artículo “El PLD: Hueso duro de roer”:

“¿Qué debe preocupar al PLD y al gobierno? Que la gran mayoría de sus recursos para salir airosos de esta coyuntura hostil no han producido los resultados anhelados porque la gente manifiesta hastío y ellos, mejor que muchos, saben que cuando eso ocurre, ni el dinero ni el poder pueden revertirlo.”, concluyo.

“Invencible de moral… ¡qué difícil es buscar la paz!”, canta Víctor Manuel.

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